Maduro fue a darse un masaje y se llevó una buena chupada gay. Cuando pensó en que le dieran un masajito el viejo no reparó que tipo de consulta era, y cuando llamó para pedir cita y le preguntaron si quería un completo pensando, que era mejor para su espalda dijo que si pero pronto se daría cuena donde se había metido, aunque ¿se alegró de la confusión?, llegó a la hora que le habían dicho, se tumbó en la camilla y cual fue su sorpresa cuando vio al masajista, un tío calvo y totalmente desnudo que primero le dijo que se diera la vuelta y luego se embadurnó las manos en aceite y lo frotó por todo el cuerpo, una vez todo bien pringosito ni corto ni perezoso agarro con una mano la polla del madurito mientras con la otra seguía sobándole el cuerpo pringoso y le comenzó a comer la chorra, aunque antes de llevársela a la boca procuró que el soldadito se pusiera firme meneándosela con mucho ritmo tanto que se le paró en segundos y luego sí el trabajo final, la reina de las mamadas, el hombre no podía creer lo que le estaba pasando, ¿donde se había metido? y aunque al principio preguntaba ¿que está haciendo? enseguida se relajó y se dejó llevar, quien le iba a decir a él que le iba a gustar una comida de polla gay con el masajista.